Por Gabriel Pérez
Ser un cocinero peruano es un honor, un privilegio, un sentimiento de orgullo, en pocas palabras, una bendición. Por ello nuestra primera manifestación de agradecimiento debería ser, sin duda alguna, hacia Dios, por habernos permitido nacer en un país tan exótico y maravilloso, dueño de una mega biodiversidad increíble, ya que cuenta con 84 de los 117 ecosistemas que existen en el mundo. El Perú es generoso y único, ya que nos permite coexistir en una mezcla extraordinaria de todas las identidades, ideas y pasiones.
Para mí, ser un cocinero peruano es sinónimo de humildad, disciplina y mucha pasión; características que nos llevan a ser mejores cada día, encontrando en ello obviamente una gran satisfacción. Es identificarnos con nuestro país desde lo más sutil hasta lo más tácito, respetando y cuidando siempre nuestra biodiversidad. En este gran compromiso, somos los llamados a rescatar y llevar a todas las vitrinas del mundo nuestra gastronomía, mostrar nuestros productos para que puedan verlos, sentirlos y probarlos. Esa es la verdadera esencia de nuestra cocina, que con nuestras costumbres, bailes y paisajes, conforman la riqueza de nuestra biodiversidad cultural.
El reto
Como Herederos de la Cocina Peruana, el reto más importante es, sin duda, comprometernos y afrontar con responsabilidad el llamado de los incansables guardianes de nuestra madre tierra, nuestros campesinos, agricultores, pescadores, etc., a quienes les debemos en gran parte lo que hoy tenemos y lo que hoy somos. Con ellos tenemos un reto permanente, que es el compartir el esfuerzo por el crecimiento prolijo de nuestra gastronomía. Nuestra cocina necesita seguir progresando, conquistando y enamorando cada vez mas corazones, y para ello consideramos que es importante trabajar en armonía y entablar una alianza cocinero – campesino.
Finalmente hagamos que nuestra cocina sea tan grande y rica como nuestra biodiversidad, historia, cultura y costumbres; para que el amor verdadero por nuestro amado Perú se defina por ese sentimiento de orgullo, pasión y calor únicos, impregnados en el vivir y sentir dentro de nuestras cocinas.







Buena Gabriel, muy buen articulo para tenerlo presente siempre. La cocina peruana es imparable mi brother pero como bien dices gracias al trabajo incondicional de nuestros incansables agricultores, quines a cada dia cultiban el futuro de nuestra cocina..
Bien dicho!!!…la responsabilidad esta en nuestras manos…Nosotros los jovenes cocineros, somos los encragados de seguir creciendo nuestra gastrnomia…saludos